jueves, 6 de octubre de 2011

De vago.. Reporte de un viajero.


De vago. El reporte de un viajero.

Hoy he salido temprano de las ocupaciones, he dado una vuelta por la ciudad y me he plantado en un barcito en la plaza mayor, en la sombra, ya que andamos a mas de 25 grados, frente al municipio,  viendo el trajín típico de una ciudad más o menos agitada.

Hay de todo parecido, circulan muchos, unos muy semejantes a los otros, una caña y unas patatas (cerveza y papas fritas), son la compañía de esta media mañana. Algunos por acá cerca se manifiestan  en grupo, no joden al resto, solo bulla y motivos justos, yo solo observo.

Me he decidido por opinar respecto a quienes vea, quizás pesquemos a uno u otro que valga la pena algunas líneas, en términos generales el biotipo  incluye un tono claro de piel, una figura de lo más cuidada, y un promedio de edad por encima de los treinta, La manifestación se detuvo a dos cuadras del municipio.

El tono de voz es de lo más estruendoso, la vitalidad se demuestra por gritos, y risas que por lo general son carcajadas, ellas no escapan a la regla.

Por ahí vienen dos, uno camina cerca a otro, le envía miradas disimuladamente obvias, un gay como yo, se da cuenta que ambos lo son también, aunque creo, que cualquiera a mi lado, y sin esa condición, habría notado lo mismo.  Uno de ellos como que alto, por encima del 1,80, aunque por acá es lo común, blanco, de pelo largo y lacio y marrón, de cejas gruesas y barba algo crecida, flaco para mi gusto pero nalgón, esos pantalones ajustados lo delatan, su sonrisa muestra una dentadura algo amarillenta, seguro debido al pucho que enciende tras votar el ya consumido. Su acompañante, su pareja a mi juicio, le increpa que pare la fumada y lo mira con una ira amorosa, más bajo, y algo mas lleno, de gym diría, de escaso pelo, por eso al ras, de barba delineada, de polo ajustado y sin mangas, lindos brazos aunque tatuados con motivos tribales,  la cerveza ya hace efecto, la carga de alcohol es mayor a la acostumbrada, quiero que se acabe, espero pedir otra.

Los manifestantes, todos muy jóvenes, se dispersan, sonrientes, la policía ríe con ellos. Los entienden, quisieran marchar con ellos, pero les tocó la otra esquina.

Un tipo muy bronceado se ha sentado junto a mi mesa, es muy atractivo y de lo más relajado, me ha mirado reiteradamente, lo evito, me falta alcohol, tendrá veintitodos, está al saco y corbata (entallado y seda), carga un maletín de cuero algo trajinado,  y se hace de lo mas coqueto mientras habla al celular. Tiene el pelo claro, casi rubio, chiva y  gafas de aumento de montura aérea, corta y me da los buenos días, charlamos dos palabras y se muda a mi mesa, que atrevido, que atrevido yo al aceptarlo, la conversa es grata, trabaja en una oficina de enfrente, es su refrigerio, en mi mesa bebe una coca light y come un bocadillo,  se despide con un apretón de manos muy varonil, me deja su tarjeta y se ofrece a darme una mano de hacerme falta en cualquier  momento en estos que no son mis dominios, se lo agradezco, no es gay.

En la mesa de al lado, una señora estaciona a su esposo, son de lo mas seniles, sonrientes y gentiles, ella le pide una caña blanca (cerveza baja en alcohol), y unas papas, para él, lo acomoda y se marcha a hacer sus cosas, están sobre sus ochentas y a él se le notan mas, espero que lo recoja pronto, al tío se le acabó la cerveza.

Los marchantes ya dispersos circulan muy cerca a mí, jóvenes todos, universitarios  por la mejora del sistema, ellas muy lindas, y ellos al también, mucho a mi gusto, sus sonrisas son contagiosas roban las mías, mentalmente me uno a su causa, sana forma íntima de complicidad no sexual.

La pareja de hace un rato retorna, sonríen con descaro, se delatan el uno al otro, los envidio y admiro, al resto no les importan, cada quien en sus rollos.

La señora acaba de llegar, le imprime un beso al marido, le pregunta si todo bien, lo acaricia, tiene la bolsa llena de las compras del mercado, vamos le dice, el tío se para con algo de dificultad, se marchan juntos, yo pido la segunda cerveza, apago la pc, saco mi libro,  colgaré esto al llegar al hotel, el calor no se va, mi sed se incrementa.

martes, 4 de octubre de 2011

Reporte distante!!


REPORTE DISTANTE
Ando lejos y algo confundido por cuestiones de horario y clima, asumo que tras este primer día, las cosas se acomodarán un poco.
Viéndole por estas rutas me lamento de andar solo, deberías haber estado junto a mí, hacer estas calles añejas a mi lado, probar este aire que es acariciado por un verde extenso, sentir el hablar típico de la gente del lugar, sus rostros gentiles y atentos al foráneo, coincidir tu mirada a la mía y sonreírme con complicidad, darme la mano al llegar a la habitación, fundirte en mis labios cansado por lo hecho pero entusiasmado por lo que se haría tras esas cuatro paredes que encierran el confortable espacio que me acoge.
Nos merecemos esta fuga juntos, serías el  aliado perfecto, para compartir lo anecdótico, para maravillarnos con lo visitado, para irradiarme del calor que solo tu cuerpo me permite, para eternizar mis sonrisas, no solo por lo nuevo, si no por lo que significas, porque estos dominios deben ser tuyos, pero a mi lado.
Habrá chance, estoy seguro, espero que pronto.
Un beso desde mi escape.

martes, 27 de septiembre de 2011

A modo de pretexto!!


A modo de disculpa
Tu ausencia me ha robado la inspiración, me cuesta conciliar el sueño por estar evocándote, me ausento de mis obligaciones por andar presente en la estrategia de traerte, me lamento de no reír contigo, pero sonrío de con tu recuero, sé que no hay pretextos para no estar conmigo, para no dedicarme a lo que me corresponde, para producir aquello que es mi obligación, para ser yo contigo, solo que no te tengo, y sabiéndote mío, teoría se enfrenta a lo real, no estás, no me contagias calor, ni complicidad, ni placer, estás ahí , pero estas lejos.
No puedo dedicarme a mis líneas, así que te uso de pretexto para mantenerme en vigencia, estoy seguir que tenemos que retomarnos, y espero sinceramente que tras esa recarga de ti, vuela a ser yo, a rescatarme, a inspirarme, a sonreír contigo y por ti.

lunes, 12 de septiembre de 2011

GustOs...

Gustos…

 
Jano 16 años

Cuando esté con un hombre por primera vez me gustaría que sea maduro, como de 24, alto y un toque fuerte, que me haga feliz, que tenga un cuerpo de gimnasio, la barba crecida y sea ligeramente velludo, que me lleve a bailar, me invite unos tragos, me lleve a su cuarto o a un hotel, me desnude con suavidad, me coma a besos, y me haga el amor suavemente, que pase la noche conmigo, y al amanecer me prometa volverme a ver, y sea solo mío.



Gabo a los 19

Quiero un hombre de verdad, no de esos que dicen ser activos y te tocan más delicados que una flor, suenan a estafa, alguna vez hasta me sorprendieron con ropa interior de encaje y demás delicadeces, no lo quiero muy grande, hasta los treinta se ven bien, alto, delgado, y sin vello, de labios delgados, y pelo corto, me gustan las nalgas duras y las piernas fibrosas, y en la cama, que disfruten de mi, que aprovechen estas formas que el gimnasio a moldeado, que me agarren el pene mientras me penetran, que muerdan mi espalda sin marcarme, y que les quede animo para repetir la faena una y otra vez.



Juanjo 24

Hoy me desencanté de Luis, ya me cansé de verlo tan seguido, si no fuera por Martín y Robin, que aburrida sería mi vida, Luis tiene el cuerpo perfecto, y se deja hacer de todo, pero eso es lo que me cansa, no pone de si, está bien que sea yo el activo, pero tampoco, tampoco pues.. si Martín no fuera tan delicado, sería perfecto como para algo serio, y si Robin que es machito e inteligentón, y no fuese tan feo de rostro, arrancaría con él. Ya llegará el hombre perfecto.

Marco 30

Adoro amanecer junto a Francisco, adoro su aroma por la mañana, hasta ese aliento acidón me conmueve, sus formas jóvenes y trabajadas, su timbre voz cuando me canta, y hacer el amor con él, es como danzar tras el ensayo diario, fluido, rítmico, mirar su rostro cuando estoy en él, verlo morderse los labios mientras esboza una sonrisa, no me veo sin él, no existo sin él.

Joseph 36

No hay como un chibolo, entre los 20 y los 25, duros, y agiles, que sepan lo que quieren, pero que se dejen hacer lo uno quiere, en fin uno los compensa, que te besen con fuerza, que te cojan de los hombros fuertemente, mientras te penetran estando de pie, que sean suaves pero marcados por el ejercicio, sentir su arremetida agitada, y su respiración sobre mis hombros susurrándome alguna que otra grosería mientras lo hacen es lo máximo.

Diego 46

Lo extraño tanto cada vez que sale de viaje, su trabajo es terrible, pero lo compensa con creces cada vez que retorna, me conoce tan bien que no tengo ni que darle mis tallas, ni especificar el color de lo que me compra, sabe a que huelo y siempre acierta en los perfumes, me lee la mente cuando me compra un libro, y lo mejor es que yo he conseguido hacer lo mismo para él, si eso es amor, ando enamorado desde que lo conozco, desde que decidimos vivir juntos, desde que amanezco a su lado y soy solo de él y para él.

Felipe 65

Su partida solo me deja con la ilusión de reencontrarlo, quiero devolverle todos esos besos que me dio estos años, creo que me besó mas a mí que yo a él, así que esa está pendiente. Me hizo feliz, y no sé si conseguí lo mismo en él.





jueves, 1 de septiembre de 2011

Sí, soy YO

Sí, Soy yo..

Arturo caminaba pensativo por una calle estrecha poco iluminada, eran ya las 5 de la mañana, pero el sol no se decidía a salir, los efectos del alcohol se había disipado como por magia, su mente giraba en torno a imágenes entrecortadas, mudas, agitadas, su corazón se aceleraba, lo invadía la angustia.

La noche anterior, habían salido en grupo, compañeros de universidad en una clásica andanza de alcohol y desarreglos, habían tomado en un bar del centro de la ciudad, tras eso a una disco de moda, que por cierto estaba repleta, el alcohol había inhibido el recato y cada quien estaba más galán que el otro, así que bailaron y se insinuaron a más no poder a cuanta niña les dirigía la mirada, Gustavo el mayor del grupo (andaba en 23 mas o menos), ligó y desapareció rápidamente, los otros 3 amigos se recogieron a seguir tomando, pero ya en casa de Mauricio, quien vivía solo, en un cuarto para universitarios, lo que le permitió ofrecer sus dominios para continuar la faena, una botella de ron y una coca enorme fueron la sazón para esa aventura, eran casi las 3 de la mañana y la noche se ponía interesante.

El cuarto de Mauricio era amplio pero escaso de mobiliario, una cama, una pequeña mesa y dos bancos, una jarra para la mezcla, algo de música en bajo volumen, y conversa casi a gritos, Lalo, abandono la causa, pidió un taxi y salió tambaleándose, no eran ni las tres y media, Arturo siguió sirviendo ron, y Mauricio fue el cómplice perfecto para la empinada.

Al cabo de varios tragos, el rostro de Mauricio cambió, se hizo inquisidor, y al mismo tiempo risueño, dejó el banco para sentarse al borde de la cama al lado de Arturo, a partir de ahí comienza la tormenta mental de Arturo, tiene frases a medias en la mente, “me gustas” “siempre me atrajiste” “que suaves son tus manos”” puedo besarte?”,tiene imágenes trastocadas, ropa que se retira del cuerpo, desnudez torpe, besos grotescos, y manoseos no menos sutiles, se mira tumbado en la cama con Mauricio desnudo encima, alto y delgado, fuerte, recuerda lo irritante de su barba castaña como su pelo, crecida, arando su rostro, su pecho, su pene, lo recuerdo agitando toscamente un pene que luchaba por erectarse, y que tras conseguirlo, fue introducido en una boca tibia y húmeda, las imágenes van y vienen. Recuerda a un Mauricio a Horcajadas sobre si, en cuclillas s mientras humedece con saliva el pene de Arturo, y lo guía al ingreso, recuerda en vaivén reiterado, y sin final, recuerda a Mauricio tendido a su costado, al despertar, desnudo, no lo recuerda desagradable ni avergonzado, el sentimiento es indiferente y distinto.

Recuerda haberse vestido rápidamente, lavado el rostro y salido cauto, como si hubiese pecado, corrido unas cuadras como escapando, y calmado el paso en esta callecita angosta y poco iluminada.

Estas cosas pasan se decía mentalmente, debe haber sido el alcohol, seguramente no hicimos nada y mi imaginación me hace la pasada… se preguntaba y respondía mentalmente, se rió para sí cuando empezaba a convencerse de lo poderosa que podría ser su imaginación.. llegó a casa, se desvistió en el baño y se contemplo al espejo, su cuerpo tenía las marcas que su imaginación había dibujado, caricias que oscurecen la piel y la ponen vinosa, en cuello, pecho e ingles, su pene irritado y sus nalgas como si las hubiesen amasado, negaba lentamente frente al espejo, se tocaba cada rincón señalado, empezaba a recordar, se odiaba y odiaba a Mauricio, los minutos pasaban, y en su entrepierna empezaba a delatarse un sentimiento descubierto, mientras mentalmente repetía las escenas toscamente recordadas, una erección generosa se proyectó extrañamente, Arturo cerró los ojos y se masturbó, fuerte y toscamente, emanó voluminosamente y se lamentó de no tener nuevamente a Mauricio en ese momento.

martes, 23 de agosto de 2011

Los Años Marcan..

Los años marcan,


Mauro se concentra en su imagen frente al espejo, se mira una y otra vez, no se reconoce, se ha observado tantas veces los últimos años pero no había reparado en que estos años han ido dejando marcas que no regresan, que no se borran, que por el contrario se profundizan y hacen del Mauro de siempre, otro, un Mauro viejo.

Hace unas semanas pasó la línea de los 50, su vida ha sido cómoda, algunas veces excitante, muchas apasionada, pero hoy es calma y solitaria, las marcas alrededor de sus ojos, reflejan muchas risas pasadas, las que circundan la boca muchos besos dados, la delgadez de su cuerpo reflejan dinamismo y lo suave de sus manos, preocupación personal, su mirada irradia calma, pero al mismo tiempo angustia, sus latidos galopan cuando recuerda, cuando lo recuerda, su mente vuela en solitario, fantaseando, se siente viejo, se siente solo, no es feliz , le falta tan poco, le faltó él.

Allá en sus treintas lo dejó ir, desde entonces solo vivió el momento, hasta que esos momentos se distanciaron unos de otros, hasta que se hicieron inexistentes entonces dejó de vivir, y pasó a recordar, a añorar, a lamentarse, a preocuparse de otras cosas, de aquellas del mundo, de las que dan comodidad y vanidad, pero dejó de lado las importantes, las que permiten un sueño reposado y un despertar en compañía. Hoy se lamenta. Dice no arrepentirse, pero sabe que se miente, cree que ya es tarde, yo le digo que no.

Conocí a Mauro por trabajo, y nos hicimos buenos amigos, a veces me llama por las noches y hablamos varios minutos, siempre se disculpa por interrumpir mi sueño, siempre le digo que no hay problema, en realidad no existe tal para mí, pero sé que se atormenta por los suyos, lo escucho atento, no me da chance a hablar, o aconsejar, cree haber alcanzado su plenitud, así en soledad y arrepentimiento, le insinúo que está equivocado, no me deja explicar. Por eso estas líneas, ya que sé que me lee.

Nunca es tarde para hacer lo que uno quiera, sea esto lo que fuese, si el cuerpo ya no nos apoya, siempre habrá alguien (si hemos cultivado), que esté dispuesto a hacer las cosas por nosotros, haciéndolas con nosotros, si es preciso enamorarse, así sea en la madurez, solo hay que permitírnoslos, para cada quien hay un alguien, y si dejamos pasar al supuesto, los giros de la tierra siempre nos proveen de alguien más. Se da, solo tenemos que convencernos de que así es, para mantener la rotación vital que nos permita sonrisas que sigan marcando nuestros rostros, alrededor de los ojos y de los labios, que mantengan la delgadez del dinamismo y acaricien con esa suavidad que se solo proveen nuestras manos.

Pese al invierno que entristece… a sonreír. Un abrazo Mauro.

lunes, 15 de agosto de 2011

De locuRas Y OtrOs ArrebAtos!

De locuras y otros arrebatos,

Peter y Daniel entraban algo temerosos a un hotel miraflorino, eran ya casi las 4 de la mañana, ambos agitados por la secuela de la música electrónica y olorosos a tabaco y algunos otros condimentos, se pararon frente a la recepción, y mirando torpemente a una señorita de lo mas inquisidora, Peter solicito “una habitación doble por favor”, una mueca de picardía se fugaba de sus labios, ella ni siquiera pregunto por el equipaje inexistente, ni por el periodo de la estadía, se limitó a decir, son 150 soles, y a buscar la llave y el control remoto, se puso de espaldas a los huéspedes, y Daniel en un arrebato de excitación, besó apasionadamente a Peter, el beso duró lo que la joven en girar nuevamente, Daniel celebró su astucia, pero Peter le señaló sutilmente el espejo inmenso que se hallaba frente a ellos. Fue difícil disimular el rojo intenso de sus rostros, ella sonrió con complicidad, diciendo, “cuarto piso por el pasillo”.

José viajaba por trabajo, como siempre, Marco, su pareja lo acompañaría en esta ocasión, llegaron puntuales a la estación de buses, dejaron el equipaje en bodega, manteniendo solo una manta delgada, ya que la ruta de noche se hacía algo fría, y subieron al bus que los llevaría en 8 horas a destino, una ciudad de la sierra central en la que la empresa de José abriría una nueva oficina. Eran las 7 de la noche y el bus iba repleto, en la ruta algunos pasajeros de más se apostaron en los pasillos, inicialmente de pie, luego acomodados sobre el piso. La pareja, uno al lado del otro se cubrió con la manta, ambos, juntos, la mano de Marco se entretuvo bajo ella, en la entrepierna de José, la erección fue inmediata y la incomodidad enorme, Marco insistía, las luces estaban aún prendidas, su mano se deslizaba rítmicamente, había desabrochado el pantalón, deslizado el pene de su amante por un costado de la ropa interior, y una vez expuesto, lo masturbaba sutilmente, acelerando el ritmo periódicamente. Las luces se apagaron, y a Marco se le ocurrió bajar, enterró su cabeza bajo la manta, saboreó con esmero a José, llevándolo prontamente al clímax, consiguió arrancarle un gemido sonoro, que fue callado por un “shhhh” en coro de varios de los compañeros de viaje.

Fer llegaba a casa con Maickol, su pareja de esa noche, la casa de Javier había sido el escenario del encuentro, del flirteo, del beso casual, y de una noche de entregas, mutuas, modernas, ahora retornaban Maickol acompañaba a Fer, iban sonrientes por esa callecita deshabitada, silenciosa, domingo de madrugada, cuchichiaban, se reían casi mudos, una vez frente a la puerta, se miraron fijamente, se acercaron, y de la manera más temeraria, juntaron sus labios para fundirse en un beso no negado al deseo, tras unos instantes, se oyó el brusco cierre de la ventana del balcón del cuarto de sus padres, ahí arriba sobre ellos como escenario directo, Maickol se desesperó en soltarse, Fer se sintió perdido, tendría mucho que explicar, y eso no estaba en los planes de esa noche.

Tuto y Michel hacían el amor apasionadamente, el departamento de Michel se hallaba en un segundo piso, el edificio lo habitaban varias familias, padres e hijos, Michel era el soltero, treintón, al que veían con una y otra llegar a casa, y a veces salir muy tarde, en sazón de bebidas o planes o música en tono alto. Su perfil gay era insospechado. Tuto era su amante habitual, usualmente daban rienda a su pasión en hoteles discretos o en casa de Tuto, esta tarde habían coincidió en casa de Michel, y el momento pidió el juego erótico al que siempre se entregaban, la desnudez era plena, y el sudor hacía que sus cuerpos brillasen, Michel estaba en Tuto, quien boca abajo mordía la almohada mientras reprimía gemidos que de no ser por eso serían gritos, de pronto los perros ladraron, y las ventanas vibraron groseramente, el piso temblaba, la música calló por la ausencia de fluido eléctrico y las puertas de los departamentos se abrían y cerraban mientras un sinfín de voces invadía los pasillos para finalmente llegar a la calle. El grupo era enorme, todos se apostaron frente al edificio mientras el temblor se alejaba, y entre el grupo, Michel envuelto en una sábana buscaba a Tuto a quien abandonó prontamente, tras unos instantes, lo vio cubierto con una toalla, mirando el cielo, disimulando, tratando de verse entre perdido y ubicado, la gente se dispersaba y el subió prontamente al departamento, coincidió con Tuto en la entrada, se miraron y rieron, frente a ellos, los vecinos sonreían y comentaban entre dientes, ambos entraron rápidamente, no dijeron nada, retomaron lo pendiente.