Saludo a los colegas... acá 5 de octubre.. día de la medicina..
pásenla reflexivamente bien !
CarlosD
lunes, 5 de octubre de 2009
viernes, 2 de octubre de 2009
Di Que Me Quieres
MIRAME A LOS OJOS Y MIENTEME, DI QUE ME QUIERES..
Alguna vez le has dicho a alguien que lo quieres? Asumo que sí, afortunadamente en nuestro idioma existe distancia entre el querer y el amar, a lo segundo le tenemos un miedo atroz, y decirlo se guarda para la plenitud del vínculo, para el momento sublime o para el momento en que se necesita salir de algún apuro, pero decir te quiero, suele ser mas cotidiano, aunque tiene un impacto total, cuando no usas esas dos palabras, condenas las cosas a extinguirse, le marcas un tiempo de término, así que hay que usarlas.
Existen dos problemas al respecto, el primero radica en el hecho de que la persona que recibe el mensaje, se crea realmente lo que le estás diciendo, es probable que las cosas cambien, para bien o para mal, escuchar frases cálidas, que involucran los aspectos más siseros del alma de la gente, como es el querer, muchas veces asusta, y hasta espanta, por otro lado puede tener el efecto totalmente contrario, quizás el efecto que uno buscaba al soltar la frase, el unir mas, el reafirmar la relación, el abrirle paso al amor, es emocionante, el arrancar una sonrisa, el conseguir que el receptor se sonroje, el dejarlo sin palabras, delatarlo y hacer que confiese un sentimiento similar que realmente traía guardado en el alma, pero que no se atrevía a decir, por que dudaba de su contraparte, y en cada etapa es diferente, en la adolescencia asociado al temor y a la ilusión, en la madurez vinculado a la verdad y a la seguridad de lo que se dice, y en la vejez, creo que se asocia a la historia de lo vivido y a la expectativa de lo que vendrá o pasara mas allá de la vida.
El segundo problema, nace del hecho de que la persona que dice te quiero, crea realmente lo que está diciendo, y lo haga vinculado plenamente con esa otra persona que recibe el mensaje, querer creyéndotelo, te arranca sonrisas así estés triste, solo con evocar, te hace suspirar al oír esa canción, te hace latir aceleradamente al escuchar esa voz, te hace hablar horas y horas, habiendo ya agotado el tema al primer minuto, te hace ser parte de la felicidad de todos, y más aun te hace feliz a ti, creo que de manera irrefutable, que vale la pena decir Te Quiero, cuando te lo crees realmente, así he intentado que sea.. y así ha sido en la medida de que pasado la vida, la mía obviamente, sé que muchas veces la contraparte no se la creyó, pero definitivamente eso no me impidió pasarla bien creyendo que quería.
Hoy me toco un toque de optimismo, espero convencerme…
lunes, 28 de septiembre de 2009
CaRa A CaRa

Cara a Cara
XVII
XVII
EL padre de Jano miraba fijamente la pared blanca que tenía enfrente, había bebido una copa de vino, la cual había sido suficiente para trastornarlo, tenía la mente embriagada, mil ideas se cruzaban delante de él. Se había imaginado a su hijo de mil maneras, muchas de ellas incluían amigos impresentables, atuendos coloridos, flores y maquillaje, además de mil disfuerzos. Se había visto con sus amigos hablando de sus hijos, callando por vergüenza, había perdido la ilusión de acompañar y aconsejar a su hijo el día de su boda, de celebrar a sus nietos (y eso que Jano tenía un hermano menor , en fin.. esas horas fueron interminables y en ellas toda la vida próxima pasó por su mente.
La madre de Jano se alejó de la sala, se encerró en su habitación, encendió el televisor y se distrajo con sus ideas, ella sabía todo, pero pensó que no ocurría mas, nunca se lo comentó a su esposo, pero sabía que así había sido mejor, amaba a Jano pero lo odiaba por hacerla sentir así, por hacerle creer que su futuro seria incierto, triste y solitario, lleno de vergüenzas y sufrimientos, ella sufría por lo que le esperaba a su hijo, ella no podía entender, que Jano podría y hasta cierto punto… ya era feliz.
Jano caminó a casa, estaba extasiado, calmo, respiraba profundo con el ansia de poder aspirar el mundo en cada inspiración, sus ojos brillaban, había tenido el mejor sexo del mundo, recién había disfrutado de él plenamente, tenía el rostro de su casual amigo dibujado en su mente, lo contemplaba disfrutando, lo oía gemir y lo sentía sudar, se sintió hombre, habiendo hecho feliz a un hombre.
Al llegar a casa, pudo percatarse que pese a la hora, la luz de la sala se hallaba encendida y en silencio, y que del cuarto de mamá, el televisor sonaba encendido a un volumen algo exagerado, se preguntó para sí mismo que ocurría, y en ese pensamiento su mirada encontró a la de su padre, quien al verlo ingresar se había puesto de pie, y servido una copa mas de vino.
Solo quiero que me digas una cosa, le dijo, dime papá que sucede, quiero saber si eres un cabro de mierda?, o no?, Jano se puso pálido, no pudo sostener la mirada de su padre, su madre salió apresurada, y vio la escena, Jano quería llorar, no porque había sido descubierto, o porque se avergonzaba de su situación, lo indignaba la forma en que su padre había abordado el tema, él entendía que debía estar enojado por no haber confiado su historia años atrás, pero Jano sabía que era su vida, y que aparte de él, a nadie debía importarle con quien comparte esas emociones, él había cumplido con sus padres, era un buen hijo, respetuoso de la casa, estudioso y trabajador, y jamás había puesto en tela de juicio la honorabilidad de su familia, atinó a morderse los labios , ya no era un niño, era un hombre, y como tal, capaz de asumir su rol. Papá yo te respeto mucho, y no creo que la formas en la que me planteas las cosas sea la más adecuada, su voz temblaba, miraba a su madre, ella no atinaba a nada, mira huevón, esta es mi casa y yo hablo como me da la gana, así que contesta de una vez, increpó papá, una lágrima se deslizó por los ojos de Jano, esa tarde el se había sentido tan hombre como gay , había disfrutado de su sexualidad, y estaba convencido de que su vida era en ese rol, soy homosexual papá, no un cabro de mierda, como dices tú, y aun si lo fuera, ese no es tu problema, su padre se acercó precipitadamente y lo abofeteó con toda la fuerza que el vino arrancó de él esa noche, Jano giró el rostro, sus ojos rojos rebalsaban en lágrimas, sollozó para sí mismo, quiso mostrarse digno, se quedó en silencio, quería decir mil cosas, explicar que él no mandaba en lo que sentía, que tampoco estaba de acuerdo con lo que dios dispuso , pero que lo aceptaba y se sentía bien, que la vida no es desgraciada para alguien como él, que no quería perderlos, ni dejar de verlos a diario, que no quería que se avergüencen de él, que los amaba ,más que nunca, que quería que lo acepten… pero quedó en silencio . Te largas de la casa dijo su padre y salió de la sala, Jano permaneció en silencio, contemplaba la silla en la que había estado sentado su padre, su madre se acercó torpemente , aún inútil, él la tomo de la mano y le dijo : no te preocupes mamá, yo estaré bien, caminó como un condenado, sacó una mochila y metió rápidamente su ropa y otras cosas , espero que tú no pienses como él, le dijo a su madre mientras salía de su habitación, dejó las llaves sobre la mesa, y salió de la casa. Su madre escuchó el portazo y lloró con un dolor que venía del alma, no por ella, ni por lo que sentía, sino por la idea mental, de lo que sentía Jano en ese momento, Jano su hijo mayor, al que ella amaba incondicionalmente.
domingo, 27 de septiembre de 2009
El odia los Domigos y yo También

Odia Los domingos
Marco tiene 37 años, vive solo en una ciudad pequeña, y en la conversación de anoche me comentó que odia los domingos, él pensó que eso estaba cambiando, que este domingo macaría la diferencia, pero se dio cuenta de que despertó en su tristeza de siempre y más.
Es abogado, y trabaja en un estudio de renombre, creo que es el más grande de esa ciudad, posee una habilidad increíble para manejar el lenguaje, ya sea para bien o para cosas no tan buenas, depende del lado para el que se encuentre trabajando, esa facilidad la tiene también para poder hacer nuevos amigos o para ser extrañado por el grupo de siempre cada vez que se ausenta de sus frecuentes reuniones.
Luce, bien, es delgado, gracias al gimnasio, usa el pelo muy corto para que no se noten sus canas, las cuales ha decidido jamás pintar, suele dejarse, ocasionalmente, la barba, y le queda bien el mentón azulado por el brote del pelo facial, es una asociación de vanidad y de flojera, ya que detesta rasurarse a diario. Luce saco y corbata diariamente y tiene un peculiar estilo de combinar ambos, lo hace bien, usualmente atrae la mirada de muchas y de algunos también, usa fragancias de madera o hierbas en invierno y de flores o frutas durante el verano, el pelo se lo corta el mejor estilista de la ciudad y en esos espacios de ocio aprovecha siempre para hacerse las uñas mientras chequea algún programa farandulezco en el plasma del spa al que acude. Su baño es su ambiente preferido en casa, ahí lee, y ahí cultiva la mayor colección de cremas y demás artilugios para detener el paso del tiempo, solo que rara vez recuerda utilizarlas. Su agenda está siempre copada, excepto los domingos, día que odia.
Me comentaba que empezó a detestar el domingo desde que se fue de casa de sus padres, eso hace ya 20 años, vivió solo la etapa universitaria y en una ciudad que no era la suya, grande y complicada, el domingo, el día más familiar de todos, se la pasaba estudiando, ya que no tenía otra cosa que hacer, cuando concluyó la universidad retornó a su ciudad pero ya no a casa de sus padres, alquiló un pequeño departamento, y vivió solo desde entonces, la casa familiar, era solo para visitar, y sigue siéndolo hasta ahora de esa forma.
Hace 8 años conoció a alguien de quien reconoce haberse enamorado, Mauro, un amigo que frecuentaba el mismo club que él, menor 5 años , atlético y bohemio, muy pronto vivieron juntos y esa etapa fue perfecta, se olvidó que el domingo era triste, ambos tenían rutinas totalmente diferentes, pero despertaban en la misma cama cada domingo viéndose al rostro y sabiendo que ese día se lo dedicarían el uno al otro sin reparos por las responsabilidades de cada uno de ellos, Mauro hacia el café perfecto, tocaba la guitarra y tenía una dulce voz, le compuso mil tonadas y letras a Marco, él lo quiso mucho y aun conserva intacta esa imagen de antaño, en que la semana tenía 7 días perfectos.
Pero si la vida fuese perfecta no sería vida, Hoy ,Mauro no acompaña mas esos domingos, Marco los odia nuevamente, viajó por trabajo y se instaló en otra ciudad, no hubo la suficiente valentía por ninguno, para enfrentar o asumir que su relación era mucho más de lo que ellos creían que era en aquel momento. Se visitan, se escriben, se extrañan, pero la distancia que los separa no es solo geográfica, el tiempo ha hecho lo suyo también.
La rutina de mi amigo lo absorbe al 100%, el día inicia temprano, ejercicios, de ahí a casa, desayuno informal, traje y corbata, oficina, previo tráfico atroz y con lo que a él le agrada conducir… prefiere mil veces tomar un taxi. La oficina suele ser un dominio temporal, ya que sale varias veces en diligencia o a entrevistas, almuerza con algún amigo o en casa de sus padres, o simplemente, posterga el almuerzo para la hacerlo uno con la cena, la tarde suele ser igual de agitada, y retorna a casa después de haber tomado un café con alguien y cansado, tira todo, se da una ducha cálida y duerme hasta iniciar el mismo trajín al día siguiente, excepto el domingo, día que odia. Los viernes suelen ser algo sociales, algunas bebidas en la noche, y transgresión a los cánones, el sábado se despierta tarde, desayuna y almuerza algo fresco, siempre en compañía de los cómplices del día anterior, por la tarde visita a la familia y suele dormir temprano, cuando no repite la hazaña de la noche del viernes.
El día odiado se inicia temprano, y sin gimnasio, reniega y se levanta a las 9 tras haber tonteado algo con el control remoto, llama a su madre y coordina con ella el almuerzo, mete algo de ropa a la lavadora para no sentirse ocioso, aunque sabe que el lunes la señora que lo asiste en casa se encarga de esos detalles, no se afeita ese día, sale a casa de sus padres a quienes lleva a comer lo que prefieran ese día, a esa faena se suman sus hermanos, jamás circula alcohol el domingo, todos arrancan el lunes temprano así que beber sería un pecado, el retorno a casa es a las 2 de la tarde, Marco se pone su pijama, y se tira en cama a jugar con el control remoto, enciende la PC y la pone sobre la cama, coge un libro y lo ojea.. Empieza a odiar el domingo y lo peor es que esa tarde suele ser interminable.
El adora sus espacios y sus dominios, pero ya disfrutó de la contraparte , y extraña esa etapa, no es justo que la pase así, al menos yo lo creo así, lo que creo es que él no supo valorar esos detalles cuando fue su oportunidad, 37 no son muchos años, alguien seguramente piensa en él, o se cruzará en su camino, y será quien le ponga color a ese día que debe ser festivo, ser gay no es condenarse a la soledad en la madurez o tras ella, es simplemente una forma más de amar, y que requiere de alguien para ser depositario de ese afecto, alguien que despierte contigo en la mañana del domingo y que te mire a los ojos, y que sepa que ese día , así como el resto de los días, es para él, y que eso lo hace potencialmente , un día perfecto.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Un Relajo En eL SaUnA


Relajo Previo
XVI
XVI
Jano estaba en el Sauna, desde que practicaba en una constructora de renombre, manejaba su propia economía, y podía darse gustos que antes no, vestía con ropa de marca, frecuentaba mejores lugares, su círculo de amistades se hizo muy exclusivo, sus accesorios eran envidiados (el reloj, la correa, una pulsera de oro que no se quitaba ni en la piscina, en fin), el se sentía muy cómodo y feliz, con esa acomodada vida, no por eso descuidó su entorno familiar, invitaba a sus padres a comer, y sus obsequios fueron más que generosos para mamá y para papá también, a veces hasta sin mediar algún pretexto para darlos.
Este Sauna que había conocido semanas atrás gracias al dato de un amigo gay, se ubicaba en una zona residencial, era una casa grande y muy bonita, de jardines con árboles al ingreso, tenía una amplia cochera, y los autos ingresaban a ella tras solicitarlo por un intercomunicador, los días viernes, como éste, era exclusivo para “ellos”, y se anunciaba con un ligero morbo, era una tarde para gays obviamente, aquellos que podían acceder a las sus tarifas y condiciones. Obviamente Jano era uno de ellos, acudió con un amigo, compañero de trabajo, gay también, un par de años mayor que Jano, poco agraciado físicamente, pero con una billetera generosamente reforzada. Parquearon cerca al ingreso, y ambos pasaron a los vestidores, Jano lucía solo una corta toalla alrededor de la cintura, la cual ajustaba con una tira, su amigo, mas recatado, usaba un traje de baño largo, Jano convocó muchas miradas al deambular por los pasillos del sauna y tras un par de minutos en el cuarto de vapor, se alejó de su amigo e inspeccionó las instalaciones, en clara búsqueda de algún cómplice.
En un cuarto de calor, se encontraba un Miguel, Jano nunca supo si ese era su nombre, la gente suele usar varios y distintos nombres cuando se trata de un encuentro así casual y fugaz. Miguel bordeaba los 18 años, era alto, aunque no tanto como Jano, tenía la piel bronceada, y el cabello marrón, algo ensortijado, su piel era escasa de vello, pero sus formas lo hacían lucir muy sensual, sus pies eran perfectos, y eso llamó la atención de Jano, tanto como sus labios, que se veían inflamados y rojizos en ese cálido ambiente privado. Miguel miró con descaro a Jano, se sentaron uno frente al otro, Jano envió una obvia señal, miró fijamente a Miguel y abrió sutilmente sus piernas, se mostró desnudo, y relajado, Miguel bajó sus ojos y se detuvo en su entrepierna, afirmó sutilmente y se mudo a su lado. Delicadamente acarició su pene, Jano empezó a entusiasmarse, y eso se notaba en su virilidad, Miguel se puso de pié y le dijo, hola, me llamo miguel, pero ya tengo que irme, recién son las 8 (de la noche) increpó Jano, si gustas me acompañas, le dijo Miguel, ambos salieron rápidamente, se vistieron casi en un chistar y se subieron al auto de miguel, la ruta duró pocos minutos, el auto se detuvo en una puerta levadiza y tras un claxon, ésta se apertura para dejarlos ingresar a un motel con cómodos y privados ambientes para el amor furtivo. Nadie pidió identificaciones ni miró quien ingresaba, tras una ventanilla recibieron un par de billetes y simplemente deslizaron la llave del cuarto 12.
La habitación era amplia, con escasos muebles, pero los necesarios, una cama amplia, un jacuzzi en la esquina, algunos espejos, y varias lámparas, como para jugar con la iluminación, ambos entraron , Jano contempló a Miguel , era como un trofeo de combate, delgado, muy joven, atractivo, de formas perfectas, de genitales pequeños pero no insignificantes, de espalda ancha, y sensual, de nalgas redondas, Miguel , pese a su edad, no era ningún inexperto, se mostró con cuidado, pausadamente, sabía que rincones de su cuerpo podían encender más a su acompañante, y los lució con esmero, caminó hacia Jano y lo desvistió delicadamente, se preocupó hasta de dejarlo sin medias, la luz en la habitación era plena, se aprovechaban al máximo todos los sentidos, Miguel bajó e hizo de su boca un refugio cálido y movedizo para la verga de Jano, la cual no titubeó en hacerse plena, y responder a las caricias. La faena en esos dominios fue extensa, Jano estuvo a punto de culminar hasta en dos ocasiones, pero Miguel manejaba bien la situación y frenaba en el preciso momento, luego se recostaron sobre la cama, la lengua de Jano jugueteó con la de Miguel y luego exploró sus rincones, tras las orejas, descendió por el cuello hasta el pecho, hizo una escala en sus ingles, rozó su pene pequeño pero erecto, de vello escaso, de cómplices testículos elevados por la emoción, lo giró delicadamente y observó sus nalgas, las mordió ligeramente, las separó una de la otra y miró esa ruta, ligeramente humedecida por el calor provocado, internó su lengua y la hizo flamear de arriba hacia abajo y contrariamente, Miguel, gemía no sutilmente, Jano se emocionaba más.
Tras los juegos de ley, Jano susurro a los oídos de Miguel que se hallaba listo, había calzado un preservativo en su pene, Miguel lo humedeció con su saliva y permitió que Jano ingresase delicadamente, toqueteaba el ingreso suave y reiteradamente, cuando este parecía abrirse, él se retiraba, cuando este le exigía el ingreso, permanecía presionando y volvía a huir, Miguel deliraba, cuando en una de esas el juego proseguía, Miguel retrocedió y permitió que ingresase todo, gimió de placer y empezó a moverse en un vaivén rítmico y acompasado, un vals, que solo conoció ese paso durante esa hora, no hubo acomodo de otro tipo, fue exclusivamente el decúbito y él sobre éste, quizás algún requiebre levantando las caderas, pero la faena culminó en esa pose en la que se inició, y fue perfecto, Jano no era inexperto tampoco, él había notado ya en ese jugueteo, un fuerte suspiro de Miguel, acompañado por el relajamiento de esa mortaja que había estado sujetando su pene tras el movimiento, Miguel se tendió relajado , Jano supo que su cómplice estaba en la cima, así que se apresuró en acompañarlo, agitó el ritmo y tras el oleaje, apretó fuertemente las manos de miguel, para dejar salir de su interior ese cálido fluido que da fe plena del orgasmo masculino, por mas gay que haya sido el estímulo, el hombre se muestra tal, cuando derrama de sí su virilidad.
Se retiró delicadamente de la espalda que lo recibía, Miguel giró y mostraba fluidos similares sobre las sábanas y sobre su piel, sonreía extrañamente, se acercó a Jano y lo besó fugazmente, me tengo que ir le dijo.
Jano permaneció en la habitación, fumó, escuchó música, vio el reloj y marcaba las 11, aún temprano para retornar a casa un viernes. Reaccionó y se percató de que no había obtenido ni el teléfono ni el correo de Miguel, se lamentó por un momento, pero luego se convenció de que el destino tenía que juntarlos nuevamente, y así sería. Jano se dio cuenta de que jamás antes, había disfrutado de lo carnal de una relación tanto como lo había hecho esa noche. Sonrió para sí mismo y se sintió casi feliz.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
PrimaVeRal
martes, 22 de septiembre de 2009
Hagase La LuZ

Hágase la Luz
XV
XV
Jano cursaba el ultimo año en la universidad, una tarde llegó apurado a casa a recoger una información que tenía en la computadora, y que debía de presentar esa misma tarde en la clase de proyectos, entró corriendo, encendió la computadora, ingresó a sus archivos y copió en un CD la información que necesitaba, no se percató que dejó sus carpetas abiertas y que ni siquiera atinó a apagar el equipo, solo salió nuevamente con la misma prisa con la que entró. Subió a un colectivo y retornó a clases. Esa tarde, su padre retornó temprano del trabajo, entró a la habitación de Jano y vio una luz tintineante en su PC, se acercó y notó que estaba prendida, así que se dispuso a apagarla, cuando la curiosidad pudo más que él , por qué no? Se preguntó y aprovecho y le echo un vistazo a sus archivos.
Había una carpeta rotulada como “varios”, la cual apertura, en ella habían algunos artículos bajados de la net, de temas variados, muchos de ellos temas gay, habían algunas conversaciones del Messenger que se habían direccionado a esa carpeta, el papá algo contrariado, revisó algunas de ellas, y se dio con la sorpresa que ya nos imaginamos, no supo cómo reaccionar, se imaginó mil cosas, empezó a hilar ciertas ocasiones y algunos pretextos a los que antes jamás cuestionó, entendió algunas actitudes de su esposa, no podía creerlo, no quería hacerlo, salió de la habitación de Jano, no apagó la PC, se sirvió un trago y se sentó en la sala, su esposa lo vio en esa actitud nunca antes observada y cometió el error de preguntar qué ocurría, él la miró a los ojos y le dijo, y tu sabias todo esto de Jano? Ella no supo que decir, solo lloró y no pudo articular palabras.
Ambos se quedaron en silencio en la sala, aguardaban que el tiempo borre lo que ambos sentían, o simplemente lo amortigüe, pero las horas no fueron suficientes, además esperaban a que llegue su hijo, y esa tarde Jano tardó como nunca.
Había una carpeta rotulada como “varios”, la cual apertura, en ella habían algunos artículos bajados de la net, de temas variados, muchos de ellos temas gay, habían algunas conversaciones del Messenger que se habían direccionado a esa carpeta, el papá algo contrariado, revisó algunas de ellas, y se dio con la sorpresa que ya nos imaginamos, no supo cómo reaccionar, se imaginó mil cosas, empezó a hilar ciertas ocasiones y algunos pretextos a los que antes jamás cuestionó, entendió algunas actitudes de su esposa, no podía creerlo, no quería hacerlo, salió de la habitación de Jano, no apagó la PC, se sirvió un trago y se sentó en la sala, su esposa lo vio en esa actitud nunca antes observada y cometió el error de preguntar qué ocurría, él la miró a los ojos y le dijo, y tu sabias todo esto de Jano? Ella no supo que decir, solo lloró y no pudo articular palabras.
Ambos se quedaron en silencio en la sala, aguardaban que el tiempo borre lo que ambos sentían, o simplemente lo amortigüe, pero las horas no fueron suficientes, además esperaban a que llegue su hijo, y esa tarde Jano tardó como nunca.
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