martes, 18 de octubre de 2011

Mil Formas de estar Lejos!


Mil formas de estar lejos
Manuel acaba de leer el ultimo mail que Carlos le ha enviado desde la oficina,  se despidieron esa mañana con afecto, y en sus líneas le recuerda que lo extraña y está ansioso de que llegue la noche para poder reencontrarse, Manuel sonríe para sí mismo, sabe que siente lo mismo.
Javier odia que Peter viaje, su trabajo lo tiene de un lugar a otro, odia sus llamadas y sus mensajes al facebook o sus mails, aunque lo que realmente odia es que Peter no esté cerca, aun no aprende a extrañarlo.
Marco odia estar lejos, odia tener que pensar en reencontrarse, en volver a verlo, a sentirlo a jugar de frases y toques, a olerlo, a mezclarse con su aliento, a seguir su ritmo, a tenerlo para él , en esos momentos que son solo de ambos, odia tener que estar lejos, tener que escribirle, tener que llamarlo, tener que recordarlo, se lamenta de la distancia, pero se maravilla de la esperanza del reencuentro, le da energía, le permite correr, hace que el tiempo tenga sentido, que se gaste con gusto porque no es estático, fluye, lo acerca a él.
Juan Carlos vive de esperanza, de saber que está bien, que está tranquilo, que tenerlo en mente es tenerlo vivo, hacerlo eterno mientras duren nuestros latidos, de haber sabido que existió, que dejo su marca en quienes lo amaron y que permanece ahí, extrañado por quienes aun lo recuerdan.
Tuto vive sonriente esperando que llegue este fin de semana, Miky retorna como cada mes, tiene clases, pero además viene por él, su complicidad les ha regalado ya tiempo, y se perfila en esa dirección, hoy les ha tocado extrañase por distancia y trabajo, pero se promete convivencia y felicidad, rico esperar así que lleguen nuestros fines de semana.
Renzo aun no tiene a quien extrañar, lo hace platónicamente, como todos en algún momento, sabe que llegará, se hace mil ilusiones y fantasías vinculadas a la perfección, sé que no será así, pero que va, son sus sueños, y mientras lo sean, que tengan todas las sonrisas y colores que su imaginación le permitan
Ahora me dispongo a eso mismo, a recordar, a saber que a tu lado es perfecto, que me puedo dar el placer de extrañarte, que añoro verte y tenerte para mí, que será posible,  porque estás ahí, para mí, pensando en ambos, en lo que somos cada quien  junto al otro, y en que la distancia nos permite esas sensaciones extrañas que solo se pueden sentir cuando se quiere.

viernes, 7 de octubre de 2011

Solo y para El.

Solo  y para él.
Llegó algo agitado al hotel, se hallaba de viaje por trabajo y algo lejos de casa, intentó comunicarse y solo lo recibió la contestadora, la corbata voló por los aires y el saco cayó sobre la alfombra, encendió el  televisor en el canal de noticias, estaba estresado, pero la noche que ponía fin a ese día, lo hacía también a ese bendito evento laboral. Apagó la tele.
Se comunicó con la administración y solicitó un termo de agua caliente, una tasa y manzanilla. Era el momento para entregarse a unas copas, pero prefirió el retiro y refugio que le ofrecía el cinco estrellas que la compañía proporcionaba.  Encendió la portátil y soltó música, su música, P. Nutini, J. Mraz, en fin, de esa línea, encontró el libro que tenía a medias y se dirigió al baño, empezó a llenar la bañera con agua caliente, colocó todas las sales que encontró, y una vez que llegó el agua, se preparó una infusión endulzada, y así desnudo se introdujo con cuidado, teniendo siempre a la mano una toalla para secar sus manos y permitirse leer hasta que el agua se enfriase.
El volumen de la música era perfecto, el calor del agua se combinó fácilmente con el propio, los espejos se empañaron, la luz era tenue, pero una  lámpara iluminaba las páginas que fluían fácilmente entre sus manos, leía a Gordon, una novela que forma parte de una saga de historias médicas de diferentes épocas, se distraía con su piel desnuda; en varias ocasiones introdujo sus manos y se tocó coquetamente entre las nalgas, el periné , jugó con su escroto relajado, para detenerse ampliamente en su pene flácido y extendido,   de glande expuesto, sonrosado, magnificado por el agua, cuando   una erección se proyectaba retomaba la lectura, no se permitía los juegos, la idea era  relajarse.
Habrá permanecido en esa escena unos 20 minutos, la música seguía sonando, la sentía más cerca, la novela descansaba sobre el banco puesto cerca a la tina,  sus ojos estaban cerrados y en su mente se dibujaban gratos recuerdos, sonrisas, voces, piel, calor y pasión.
Lo tenía muy presente, el tono de su piel, su pilosidad fina, sus rulos sobre el rostro, los hombros afilados, el pecho plano y el abdomen inexistente, su juventud, sus nalgas saltonas, sus genitales en perfecto juego a su anatomía, sus pies, su olor, su timbre de voz, su tiempo juntos, su ausencia.
La erección se hizo rebelde, se tocó con picardía, se ocultaba entre la espuma, escapando de alguna mirada inexistente, se reía para sí, era un niño explorándose por primera vez, se veía atrevido,  enorme, dueño de un dominio inmenso, siguió tocándose, una mano friccionaba el pene con tosquedad, mientras que la otra recorría su abdomen, ya no tan plano, su pecho algo blando, se deslizaba por sus caderas, llegaba a esas nalgas casi inexistentes, hurgaba por el periné para encontrarse con esa otra mano, ahí, en la zona de acción, pese a sus años,  que ya habían superado los cuarenta, aún se sentía vivo, capaz de jugar con el recuerdo de quien se encuentra  a la distancia, pero a quien recuerda, a quien quiere; capaz de retomar ese entretenimiento adolescente pero ya sin sentimientos de culpa.
Al cabo de un instante una estela blanquecina se dibujó entre el agua, su cuerpo se relajó bruscamente, su frente sudaba, y una sonrisa sardónica se dibujaba en sus labios. Desaguó la tina  y encendió la ducha fría, se enjuagó calmado, se secó con agilidad, tiró las toallas, y se refugió desnudo entre unas sábanas blancas muy suaves, para retomar la acción en sus sueños, intentando eliminar el tiempo y acortar las distancias que lo separan de él, a quien extraña y quien ama.

jueves, 6 de octubre de 2011

De vago.. Reporte de un viajero.


De vago. El reporte de un viajero.

Hoy he salido temprano de las ocupaciones, he dado una vuelta por la ciudad y me he plantado en un barcito en la plaza mayor, en la sombra, ya que andamos a mas de 25 grados, frente al municipio,  viendo el trajín típico de una ciudad más o menos agitada.

Hay de todo parecido, circulan muchos, unos muy semejantes a los otros, una caña y unas patatas (cerveza y papas fritas), son la compañía de esta media mañana. Algunos por acá cerca se manifiestan  en grupo, no joden al resto, solo bulla y motivos justos, yo solo observo.

Me he decidido por opinar respecto a quienes vea, quizás pesquemos a uno u otro que valga la pena algunas líneas, en términos generales el biotipo  incluye un tono claro de piel, una figura de lo más cuidada, y un promedio de edad por encima de los treinta, La manifestación se detuvo a dos cuadras del municipio.

El tono de voz es de lo más estruendoso, la vitalidad se demuestra por gritos, y risas que por lo general son carcajadas, ellas no escapan a la regla.

Por ahí vienen dos, uno camina cerca a otro, le envía miradas disimuladamente obvias, un gay como yo, se da cuenta que ambos lo son también, aunque creo, que cualquiera a mi lado, y sin esa condición, habría notado lo mismo.  Uno de ellos como que alto, por encima del 1,80, aunque por acá es lo común, blanco, de pelo largo y lacio y marrón, de cejas gruesas y barba algo crecida, flaco para mi gusto pero nalgón, esos pantalones ajustados lo delatan, su sonrisa muestra una dentadura algo amarillenta, seguro debido al pucho que enciende tras votar el ya consumido. Su acompañante, su pareja a mi juicio, le increpa que pare la fumada y lo mira con una ira amorosa, más bajo, y algo mas lleno, de gym diría, de escaso pelo, por eso al ras, de barba delineada, de polo ajustado y sin mangas, lindos brazos aunque tatuados con motivos tribales,  la cerveza ya hace efecto, la carga de alcohol es mayor a la acostumbrada, quiero que se acabe, espero pedir otra.

Los manifestantes, todos muy jóvenes, se dispersan, sonrientes, la policía ríe con ellos. Los entienden, quisieran marchar con ellos, pero les tocó la otra esquina.

Un tipo muy bronceado se ha sentado junto a mi mesa, es muy atractivo y de lo más relajado, me ha mirado reiteradamente, lo evito, me falta alcohol, tendrá veintitodos, está al saco y corbata (entallado y seda), carga un maletín de cuero algo trajinado,  y se hace de lo mas coqueto mientras habla al celular. Tiene el pelo claro, casi rubio, chiva y  gafas de aumento de montura aérea, corta y me da los buenos días, charlamos dos palabras y se muda a mi mesa, que atrevido, que atrevido yo al aceptarlo, la conversa es grata, trabaja en una oficina de enfrente, es su refrigerio, en mi mesa bebe una coca light y come un bocadillo,  se despide con un apretón de manos muy varonil, me deja su tarjeta y se ofrece a darme una mano de hacerme falta en cualquier  momento en estos que no son mis dominios, se lo agradezco, no es gay.

En la mesa de al lado, una señora estaciona a su esposo, son de lo mas seniles, sonrientes y gentiles, ella le pide una caña blanca (cerveza baja en alcohol), y unas papas, para él, lo acomoda y se marcha a hacer sus cosas, están sobre sus ochentas y a él se le notan mas, espero que lo recoja pronto, al tío se le acabó la cerveza.

Los marchantes ya dispersos circulan muy cerca a mí, jóvenes todos, universitarios  por la mejora del sistema, ellas muy lindas, y ellos al también, mucho a mi gusto, sus sonrisas son contagiosas roban las mías, mentalmente me uno a su causa, sana forma íntima de complicidad no sexual.

La pareja de hace un rato retorna, sonríen con descaro, se delatan el uno al otro, los envidio y admiro, al resto no les importan, cada quien en sus rollos.

La señora acaba de llegar, le imprime un beso al marido, le pregunta si todo bien, lo acaricia, tiene la bolsa llena de las compras del mercado, vamos le dice, el tío se para con algo de dificultad, se marchan juntos, yo pido la segunda cerveza, apago la pc, saco mi libro,  colgaré esto al llegar al hotel, el calor no se va, mi sed se incrementa.

martes, 4 de octubre de 2011

Reporte distante!!


REPORTE DISTANTE
Ando lejos y algo confundido por cuestiones de horario y clima, asumo que tras este primer día, las cosas se acomodarán un poco.
Viéndole por estas rutas me lamento de andar solo, deberías haber estado junto a mí, hacer estas calles añejas a mi lado, probar este aire que es acariciado por un verde extenso, sentir el hablar típico de la gente del lugar, sus rostros gentiles y atentos al foráneo, coincidir tu mirada a la mía y sonreírme con complicidad, darme la mano al llegar a la habitación, fundirte en mis labios cansado por lo hecho pero entusiasmado por lo que se haría tras esas cuatro paredes que encierran el confortable espacio que me acoge.
Nos merecemos esta fuga juntos, serías el  aliado perfecto, para compartir lo anecdótico, para maravillarnos con lo visitado, para irradiarme del calor que solo tu cuerpo me permite, para eternizar mis sonrisas, no solo por lo nuevo, si no por lo que significas, porque estos dominios deben ser tuyos, pero a mi lado.
Habrá chance, estoy seguro, espero que pronto.
Un beso desde mi escape.

martes, 27 de septiembre de 2011

A modo de pretexto!!


A modo de disculpa
Tu ausencia me ha robado la inspiración, me cuesta conciliar el sueño por estar evocándote, me ausento de mis obligaciones por andar presente en la estrategia de traerte, me lamento de no reír contigo, pero sonrío de con tu recuero, sé que no hay pretextos para no estar conmigo, para no dedicarme a lo que me corresponde, para producir aquello que es mi obligación, para ser yo contigo, solo que no te tengo, y sabiéndote mío, teoría se enfrenta a lo real, no estás, no me contagias calor, ni complicidad, ni placer, estás ahí , pero estas lejos.
No puedo dedicarme a mis líneas, así que te uso de pretexto para mantenerme en vigencia, estoy seguir que tenemos que retomarnos, y espero sinceramente que tras esa recarga de ti, vuela a ser yo, a rescatarme, a inspirarme, a sonreír contigo y por ti.

lunes, 12 de septiembre de 2011

GustOs...

Gustos…

 
Jano 16 años

Cuando esté con un hombre por primera vez me gustaría que sea maduro, como de 24, alto y un toque fuerte, que me haga feliz, que tenga un cuerpo de gimnasio, la barba crecida y sea ligeramente velludo, que me lleve a bailar, me invite unos tragos, me lleve a su cuarto o a un hotel, me desnude con suavidad, me coma a besos, y me haga el amor suavemente, que pase la noche conmigo, y al amanecer me prometa volverme a ver, y sea solo mío.



Gabo a los 19

Quiero un hombre de verdad, no de esos que dicen ser activos y te tocan más delicados que una flor, suenan a estafa, alguna vez hasta me sorprendieron con ropa interior de encaje y demás delicadeces, no lo quiero muy grande, hasta los treinta se ven bien, alto, delgado, y sin vello, de labios delgados, y pelo corto, me gustan las nalgas duras y las piernas fibrosas, y en la cama, que disfruten de mi, que aprovechen estas formas que el gimnasio a moldeado, que me agarren el pene mientras me penetran, que muerdan mi espalda sin marcarme, y que les quede animo para repetir la faena una y otra vez.



Juanjo 24

Hoy me desencanté de Luis, ya me cansé de verlo tan seguido, si no fuera por Martín y Robin, que aburrida sería mi vida, Luis tiene el cuerpo perfecto, y se deja hacer de todo, pero eso es lo que me cansa, no pone de si, está bien que sea yo el activo, pero tampoco, tampoco pues.. si Martín no fuera tan delicado, sería perfecto como para algo serio, y si Robin que es machito e inteligentón, y no fuese tan feo de rostro, arrancaría con él. Ya llegará el hombre perfecto.

Marco 30

Adoro amanecer junto a Francisco, adoro su aroma por la mañana, hasta ese aliento acidón me conmueve, sus formas jóvenes y trabajadas, su timbre voz cuando me canta, y hacer el amor con él, es como danzar tras el ensayo diario, fluido, rítmico, mirar su rostro cuando estoy en él, verlo morderse los labios mientras esboza una sonrisa, no me veo sin él, no existo sin él.

Joseph 36

No hay como un chibolo, entre los 20 y los 25, duros, y agiles, que sepan lo que quieren, pero que se dejen hacer lo uno quiere, en fin uno los compensa, que te besen con fuerza, que te cojan de los hombros fuertemente, mientras te penetran estando de pie, que sean suaves pero marcados por el ejercicio, sentir su arremetida agitada, y su respiración sobre mis hombros susurrándome alguna que otra grosería mientras lo hacen es lo máximo.

Diego 46

Lo extraño tanto cada vez que sale de viaje, su trabajo es terrible, pero lo compensa con creces cada vez que retorna, me conoce tan bien que no tengo ni que darle mis tallas, ni especificar el color de lo que me compra, sabe a que huelo y siempre acierta en los perfumes, me lee la mente cuando me compra un libro, y lo mejor es que yo he conseguido hacer lo mismo para él, si eso es amor, ando enamorado desde que lo conozco, desde que decidimos vivir juntos, desde que amanezco a su lado y soy solo de él y para él.

Felipe 65

Su partida solo me deja con la ilusión de reencontrarlo, quiero devolverle todos esos besos que me dio estos años, creo que me besó mas a mí que yo a él, así que esa está pendiente. Me hizo feliz, y no sé si conseguí lo mismo en él.





jueves, 1 de septiembre de 2011

Sí, soy YO

Sí, Soy yo..

Arturo caminaba pensativo por una calle estrecha poco iluminada, eran ya las 5 de la mañana, pero el sol no se decidía a salir, los efectos del alcohol se había disipado como por magia, su mente giraba en torno a imágenes entrecortadas, mudas, agitadas, su corazón se aceleraba, lo invadía la angustia.

La noche anterior, habían salido en grupo, compañeros de universidad en una clásica andanza de alcohol y desarreglos, habían tomado en un bar del centro de la ciudad, tras eso a una disco de moda, que por cierto estaba repleta, el alcohol había inhibido el recato y cada quien estaba más galán que el otro, así que bailaron y se insinuaron a más no poder a cuanta niña les dirigía la mirada, Gustavo el mayor del grupo (andaba en 23 mas o menos), ligó y desapareció rápidamente, los otros 3 amigos se recogieron a seguir tomando, pero ya en casa de Mauricio, quien vivía solo, en un cuarto para universitarios, lo que le permitió ofrecer sus dominios para continuar la faena, una botella de ron y una coca enorme fueron la sazón para esa aventura, eran casi las 3 de la mañana y la noche se ponía interesante.

El cuarto de Mauricio era amplio pero escaso de mobiliario, una cama, una pequeña mesa y dos bancos, una jarra para la mezcla, algo de música en bajo volumen, y conversa casi a gritos, Lalo, abandono la causa, pidió un taxi y salió tambaleándose, no eran ni las tres y media, Arturo siguió sirviendo ron, y Mauricio fue el cómplice perfecto para la empinada.

Al cabo de varios tragos, el rostro de Mauricio cambió, se hizo inquisidor, y al mismo tiempo risueño, dejó el banco para sentarse al borde de la cama al lado de Arturo, a partir de ahí comienza la tormenta mental de Arturo, tiene frases a medias en la mente, “me gustas” “siempre me atrajiste” “que suaves son tus manos”” puedo besarte?”,tiene imágenes trastocadas, ropa que se retira del cuerpo, desnudez torpe, besos grotescos, y manoseos no menos sutiles, se mira tumbado en la cama con Mauricio desnudo encima, alto y delgado, fuerte, recuerda lo irritante de su barba castaña como su pelo, crecida, arando su rostro, su pecho, su pene, lo recuerdo agitando toscamente un pene que luchaba por erectarse, y que tras conseguirlo, fue introducido en una boca tibia y húmeda, las imágenes van y vienen. Recuerda a un Mauricio a Horcajadas sobre si, en cuclillas s mientras humedece con saliva el pene de Arturo, y lo guía al ingreso, recuerda en vaivén reiterado, y sin final, recuerda a Mauricio tendido a su costado, al despertar, desnudo, no lo recuerda desagradable ni avergonzado, el sentimiento es indiferente y distinto.

Recuerda haberse vestido rápidamente, lavado el rostro y salido cauto, como si hubiese pecado, corrido unas cuadras como escapando, y calmado el paso en esta callecita angosta y poco iluminada.

Estas cosas pasan se decía mentalmente, debe haber sido el alcohol, seguramente no hicimos nada y mi imaginación me hace la pasada… se preguntaba y respondía mentalmente, se rió para sí cuando empezaba a convencerse de lo poderosa que podría ser su imaginación.. llegó a casa, se desvistió en el baño y se contemplo al espejo, su cuerpo tenía las marcas que su imaginación había dibujado, caricias que oscurecen la piel y la ponen vinosa, en cuello, pecho e ingles, su pene irritado y sus nalgas como si las hubiesen amasado, negaba lentamente frente al espejo, se tocaba cada rincón señalado, empezaba a recordar, se odiaba y odiaba a Mauricio, los minutos pasaban, y en su entrepierna empezaba a delatarse un sentimiento descubierto, mientras mentalmente repetía las escenas toscamente recordadas, una erección generosa se proyectó extrañamente, Arturo cerró los ojos y se masturbó, fuerte y toscamente, emanó voluminosamente y se lamentó de no tener nuevamente a Mauricio en ese momento.