jueves, 21 de abril de 2011

Pa Calmao.. YO



Pa calmao.. YO

Las Cosas se han dado como deben, aunque no sé si eso sea bueno, uno espera giros que permitan lucir el intelecto o que por lo menos hagan más entretenido este andar aparentemente rutinario.

Me toco el relajo, y se proyecta igual pal par de días siguientes, quizás una fuga familiar o la complicidad de algún amigo, pero siempre en esa línea de calma, el cuerpo lo pide y la mente lo permite. Los días siguientes van pa ese plan, históricamente se usan para eso, y seré partícipe del colectivo, sé que no seré el único, aunque el grupo más generoso de contactos, utiliza las fechas para un relajo sazonado, que pese a la idea de las fechas, suelen ser justos y necesarios.

A pensar, a creer, a encontrar y encontrarse, a reunirse y a escapar, a ser lo que somos convencidos y sonrientes, si logramos esa calma en nosotros, no importan las tormentas que puedan desatar los demás.. Salvo que las usemos para fortalecernos

Calmos feriados!

sábado, 16 de abril de 2011

mas notas mías....


Siguen las notas de uno


Bueno por fin sábado, aunque no es el sábado que hubiera querido o en todo caso el que necesitaba, el trabajo sigue ahí, cosas de la empresa y cosas mías que son tanto o más trabajosas, él sigue en mi mente, ha logrado desplazar la calma de la soledad por la angustia de saberlo, o de retomarlo, aun no es como se debe o como fue antes, solo está ahí en potencial, no sé si eso haga de mi sábado un peor sábado, pero al menos lo hace mío.

Necesito una cerveza, el sol, sigue tentador, y esa bebida, que pese a no ser de mis favoritas, me apetece desde las 11 de la mañana que me liberé de jornada matutina, creo que quedará en deseo, el paso de las horas suele quebrar el deseo, y quizás un destilado se perfile más tarde, pero el deseo de sazonar el ánimo se acrecienta con cada minuto, ahora siesta, colgar estas líneas, y retomar la chamba a golpe de 4. Insisto la falta de inspiración está haciendo este espacio mas mío, me delato incluso contándoles

de él, espero no ser totalmente transparente, necesito guardarme algunas cosas, aunque creo que eso solo quedará en mera declaración..

Disfruten de lo que queda del sábado, y espero que mañana sea de lo mas reconstituyente, al menos para mí, que lo necesito.

miércoles, 13 de abril de 2011

A modo de confesarme..


A modo de confesarme.


Son casi las 10 de la noche, he llagado a casa de una reunión de trabajo, demasiado formal para mí gusto, me quito el saco, lo aviento, recapacito y lo cuelgo tras una silla, el cuello me está dejando sin aire, desato la corbata, la enrollo y al cajón, en fin, camino en bóxer en la casa, el perro me mira preocupado, me detengo frente al espejo, ese que me tortura en el pasillo, la luz es perfecta, me invita a reflejarme, me miro y me preocupo, no me gusto.


Hay más canas que hace una semana, mis párpados lucen enormes y un halo violáceo rodea mis ojos, mi semana fue atroz, y me enoja el reconocer que se note, que se vea en mi rostro.


En 4 días anduve hasta en tres ciudades distintas, y de extremos, cargué con poleras ligeras y con abrigo, anduve atado a una corbata y refugiado del granizo, los truenos siempre me dieron miedo, pero esta vez lo sentí más. El teléfono sonaba en demasía, intenté resolver las cosas pendientes de todos sitios, cosas mías, y no mías, mi cabeza latía a mil, el antihipertensivo debe reajustarse por sobre los 4000 metros sobre el nivel del mar, y olvidé hacerlo, debí regresar mañana, pero me vi obligado a hacerlo hoy. Un buen amigo partía, y era justo que lo acompañe en esa etapa, solo que esa fuga me arrancó historias de nostalgia y lágrimas, mientras el aroma de las flores me causaba fluido nasal y mil estornudos.


La idea de saberte conmigo, o al menos al teléfono, me calma, no sé si sea suficiente, pero es, existes, me muero por timbrarte, ya ando en pijama, cojo el teléfono y me propongo hacerlo, tu voz me permitirá un sueño reconfortable, me dará la calma que necesito, borrará las ojeras, disimulará mis canas y hará que mi sonrisa sobresalga por sobre los pliegues de piel que de un tiempo a esta parte, rodean mis ojos.


Prometo recuperar la inspiración, mientras tanto, entérense de mí.

martes, 5 de abril de 2011

Inexperto!


Inexperto… Javier está frente al espejo, se observa desnudo con minuciosidad, aun persisten áreas enrojecidas en su cuello y tras las orejas, aun siente sus genitales algo irritados, el agua caliente de la ducha, le recordó lo agitada de la noche previa, observa su talla aún imponente pese a los años, su pelo algo gris, la barba en tonos, el gimnasio había sido útil, se veía firme y su herencia le permitía proporciones perfectas, los daños no eran secuela del paso del tiempo, eran rastros de la travesura de la noche anterior.


De paso por Quito se animó a salir del hotel y enrumbar a un bar gay, consultó algunas páginas web al respecto y en cuentas cayó en un lugar de lo más decente, gente muy agradable y buena música, en la barra y tras varios whiskys ya, coqueteó con un joven de aproximadamente 22 años (tenía 19 en realidad) el desenfado de la bebida, consiguió convencerlo de escaparse al hotel a disfrutar de algo más de bebidas y baile. Juanjo, como se llamaba el joven, fue seducido por la madurez de un tipo de 32 (cuando realmente Javier había pasado los 40), que por cierto lucía muy bien.


Las cosas se dieron torpemente, Javier cayó en cuentas de que Juanjo había confesado no tener experiencia, había besado a uno que otro tipo en la escuela, y que nunca había pasado a más, Javier no creyó tal cuento, pero una vez en la habitación las cosas parecieron ser verdad. Juanjo pidió que se apagará la luz, Javier adoraba ver lo que hacía, pero cedió, la desnudez fue vacilante, entre permanecer en bóxer, camiseta y medias, frente a un Javier cómodamente desnudo y sobre la cama, los besos fueron apasionados, las manos de Javier recorrieron cada rincón de un Juanjo firme, redondeado, suave y sutilmente perfumado, hurgaron sus orejas, el cuello, el pecho y descendieron hacia sus ingles, mientras las manos hacían su lucha por distraer las nalgas negadas y contraídas por temor e inexperiencia. Juanjo trató de imitar a su amante, lo besó con furia, exploró las mismas regiones, pero sin el cuidado del caso, dejó marcas en la ruta, el cuello y tras las orejas, Javier lo arrastró hacia su pene erecto y ansioso, Juanjo lo besó torpemente, lo introdujo en su boca con deseo, pero sin percatarse que era recibido por sus dientes perlados, causando estremecimientos de dolor y hasta temor en Javier, se permitió tolerar algunos instantes más, pero las maniobras eran erráticas, y el daño manifiesto en dolor y enrojecimiento.


Javier capturó en sus labios a Juanjo, lo besó con ternura mientras exploraba con ambas manos sus nalgas, tratando de relajar ese ingreso contraído y negado, supo que sería imposible ir más allá, al menos no en ese momento, al menos no esa noche. Era verdad, Juanjo se liberaba para él, estaba ansioso, pero era de primeras veces, y no existía opción a ir más allá del solo roce y agitación adolescente.


Javier se ve al espejo mientras recuerda el dolor, se ríe solo, recuerda el rostro de Juanjo, se admira de poder haber convencido a un tipo tan guapo y distante en muchas cosas, a transgredir de esa manera, se enorgullece de su astucia, de su atractivo, se lamenta de su frustración, se ve erecto, ahí parado y frente al espejo, se toca, se fricciona, se imagina a Juanjo siendo penetrado, por él, gime para sí mismo, se ratifica en su soledad, así que gime libremente, tras un instante, sonríe calmo, observa la marca húmeda que ha salpicado el espejo y la alfombra de la habitación, la risa se hace plena.


Camina rumbo a la mesa de noche, busca su agenda, y marca el teléfono, Juanjo responde alegre, hoy terminamos lo pendiente le asegura--- de todas maneras responde Javier, la risa se renueva en sus labios, está seguro de que así será.

jueves, 31 de marzo de 2011

Tras Una LLamada


Tras una llamada..


Lunes 3 pm, José muy ansioso, sentado frente a mí, algo sonriente, algo desesperado, No sabes lo que tengo que contarte—me dijo, empieza cuando quieras, total ya había interrumpido mi sueño, me sacó de mi rutina de relajo postprandial, me movilizó a la consulta, pese a que siendo amigos, lo hubiera recibido en casa, en fin ya estábamos ahí.


Anoche, o no, más bien hoy de madrugada, medio que se trababa al contar su historia, recibí una llamada, es más, me timbraban de un numero que no reconocía, pero recién a esa hora, claro golpe de 12 y mas, se animaron a decir “hola”, y supe enseguida que era él, me emocioné mucho, claro que no se lo hice notar (eso supone él), pero era él, Rubén (Rubén había sido el único y gran amor de José, estuvieron juntos por varios años, vivieron incluso más de 4, hasta que las cosas acabaron, no muy bien en teoría, pero sanamente, fue entonces cuando conocí a José, quien pese a sus 30 de entonces, no supo manejar esa ruptura, y así como lo veo hoy, dudo que haya sido una ruptura total).


Escuchar su voz me hizo retroceder en el tiempo, hasta me robó algunos suspiros nostálgicos. En realidad hablamos por un par de horas, había tanto que decir, y tan poco al mismo tiempo, comenzamos por el cómo andábamos, el cómo lucimos, el qué hemos averiguado el uno del otro, algunas pinceladas a los amigos comunes, algún detalle del morbo, muy poco de otros con quienes nos vinculamos en esta ausencia, claro como recordarás, esto acabó hace años, pero recién hace uno y pico que perdimos total contacto, quisimos darnos el espacio, ya que todo nos arrastraba nuevamente, y creo que pese a que fue duro, no pudimos estar ausentes totalmente, el asuntó terminó venciéndonos, y fue él quien rompió el acuerdo y me llamó anoche, no perdón esta madrugada. José sonreía mientras me contaba con detalles cómo andaba Rubén, los coqueteos que se habían permitido, el pacto de retomar las conversaciones, de volver a ser amigos, porque eso estaba claro, solo se podía permitir eso, José me lo jura, su cara dice otra cosa, en fin la distancia es el principal apaciguador de estas emociones, andan en ciudades muy distintas, pero yo se que para mi enamoradizo amigo, ese no es ningún inconveniente.


Qué opinas?-- temía que me haga esa pregunta, ya que no quería ser sincero, estimo mucho a José, y aprecio a su ex, pero ya ha pasado mucho tiempo, las personas incluso son distintas, maduran, evolucionan, recuerdo que al conocerlos (ya que pude tratar con Rubén también), no pude entender la razón de su ruptura, eran tal para cual, quizás estén destinados a tal cosa, pero ahora solo me he atrevido a pedirle calma, que se permita que pase el tiempo, que no cambie sus ordenes normales, la vida ya tenía planes antes de esta madrugada, fue solo un saludo, en realidad, siento que ha sido la búsqueda de paz que necesita Rubén consigo mismo, con su conciencia, para renovarse, para permitirse avanzar, no es una nueva ancla que fije a José a un puerto que no existe.


Espero me entienda, espero que no sufra, el debate nace del hecho de poder ser realmente amigo de un ex, yo sé que toda la teoría dice que sí, que el tiempo parcha y hasta cura, y que rescatar lo sano manda, por lo tanto, ser amigos es una consecuencia de eso, pero la teoría se distancia de la práctica cuando se trata de sentimientos, y si ambos no laten en el mismo ritmo, las cosas se trastocan y suele causar daño, así que tiempo José, y calma. Gracias por permitirme estas líneas a expensas tuyo. Saluda gratamente a Rubén de mi parte y mantenme enterado.

miércoles, 23 de marzo de 2011

en dudas dulces...



En dudas dulces..

Francisco acompañó a su mejor amigo a casa de un profesor del instituto, en realidad, Francisco lo conocía de años, y tenía el mejor concepto de él, un tipo inteligente, y de lo más atento, además de educado y socialmente vinculado, Erick había ofrecido una botella de destilado para esa noche, y Alejandro, el profesor, había ofrecido su casa. Francisco se decidió acompañarlos.

La casa de Alejandro es de lo más acogedora, pequeña pero rodeada de jardines, en donde tienen su refugio sus dos perros labradores, dorados, juguetones cual niños, amos y señores de la casa.

Una vez en la sala, se instalaron cerca al fuego que ardía lento, era invierno, y el clima de la región combina perfecto con las brasas en casa, la música algo mezclada fue un aporte de por Erick, matizó el ambiente conservador de un cuarentón en contraste con lo juvenil de ambos visitantes que andaban en sus veintitantos..

La conversación fue de lo mas distinta, varió desde la política electoral del momento, pasando por el ejercicio del derecho que hacía Alejandro en un cargo judicial de lo mas estratégico, aterrizando en las perspectivas y esperanzas de dos jóvenes a media carrera, Erick admiraba a su maestro, y en ese momento, la admiración de francisco fue girando a algo ilógico y diferente.

Francisco se sorprendió mirando fijamente los labios de Alejandro, ensimismado, ajeno al dialogo, lo miraba atento, eran delineados, ligeramente gruesos y rojos, cubrían con coquetería dos hileras perladas perfectamente alineadas, sobre ellos el bigote se proyectaba rasurado, eran perfectos se decía, las mejillas cuadradas la nariz ligeramente ancha, pero recta, los ojos grandes, oscuros, con una tonalidad oscura que los hacía notar profundos, las cejas gruesas, el pelo, muy corto, un marco perfecto. Qué me ocurre? se dijo, agitó la cabeza y trató de retomar la conversación.

Francisco nunca había tenido alguna inclinación gay, por eso sus dudas, y se sentía hipnotizado por el profesor, observaba sus manos, de uñas perfectas, el vello de sus brazos, que ajustaban un polo ligeramente ajustado, porque pese a sus cuarentas, se mantenía en una forma envidiable, las piernas largas, y cruzadas, los zapatos deportivos de suela muy delgada, lucía extremadamente atractivo para su gusto, cual gusto? Se preguntaba.

Las miradas de ambos se cruzaron repetidamente, Alejandro notó lo que ocurría, actuó con dominio y se insinuó sutilmente, Erick no se percataba de nada, el whisky hacía su trabajo en él.

Tras una llamada telefónica, Erick se disculpó, y salió apresuradamente, Alejandro se dispuso a despedir a Francisco, pero éste, llevado por no sé qué, se tambaleó frente a su profesor y le rosó los labios con los suyos, Alejandro capturo el beso y lo desplegó generosamente, sintió la torpeza de su acompañante, pero al mismo tiempo, notó su decisión, presionó sus labios inicialmente, mordisqueó sutilmente, sintió el calor de la boca abierta y hurgó en ella, con los labios y luego con su lengua, notó que francisco mantenía los ojos cerrados, notó que su corazón latía a mil, que sus manos sudaban pero que se atrevían a buscar las suyas, que el beso se empezaba a acompañar de una leve agitación, que los cuerpos se acercaron demasiado, que se notaron el uno al otro, que tras las ropas, los latidos eyectaban sangre a cada rincón, que ambos penes se encontraban sutilmente bajo sus cinturas, que el beso se prolongaba, que francisco intentó zafar, pero que fue inútil, y eso solo pasó cuando Alejandro lo dispuso.

Tras estos segundos eternos, se miraron a los ojos, nadie dijo nada, Francisco sonrió, Alejandro lo contempló con ternura, se acercaron fugazmente y sellaron sus labios velozmente, Francisco se rió, coqueto, infante, travieso, y se fue de la casa a paso calmado.

Hoy se hablan por teléfono a cada nada, se cuentan cosas, sus cosas, se mensajean, chatean, etc. Se encontrarán el fin de semana, se atreverán a más, Alejandro tiene la experiencia, Francisco el deseo del experimento, ambos saben que no es correcto, a ambos les interesa poco, es pecar, que mas da un pecado mas a cambio de esas mil sonrisas que acompañaron esa noche los sueños de Alejandro y que le hicieron grata la travesía calma de Francisco rumbo a su casa.

jueves, 17 de marzo de 2011

e Mordidas y Ataduras


De mordiscos y ataduras…

Marco Antonio se despertó muy temprano, tenía que trabajar el primer turno, y la noche había sido agitada, así que lo hizo a regañadientes. El uniforme se hallaba colocado en su perchero y frente a la cama, se desnudó velozmente y fue rumbo a la ducha, pero se obligó a detener frente al espejo del baño, un cristal enorme que reflejaba su anatomía a plenitud, y que esa mañana lo capturó por algunos detalles que el día previo no existían.

Los tonos de su piel variaban en ciertas áreas, y mientras se explicaba mentalmente lo acontecido, sonreía con malicia volviendo a disfrutarlo.

Su encuentro con Juan había sido distinto, Juan era un tipo al que conocía por chat de hacía varias semanas, ese día concretaron un encuentro, Marco estaba ansioso, tenía ya varias semanas de abstinencia, y la idea de transgredir lo entusiasmaba, en sus 26 años, había utilizado esas rutas informales rara vez, solo que la descripción de su ocasional contacto y las fotos poco claras, le dieron cierta confianza.

Una vez en el hotel acordado, se encontró con un hombre de 32 años, atractivo, de más o menos 1,76 metros y cuerpo adelgazado, de facciones finas y trato educado, subieron a la habitación, y Juan le pidió a Marco que se dejara llevar, lo desnudó con rudeza, y lo tumbó en la cama, le insinuó el juego, mientras permanecía aún vestido, Marco asintió tímidamente, luego unas cintas de tela ataron sus muñecas hacia atrás y lo inmovilizaron tendido sobre la cama, Juan sonreía con una malicia tierna, Marco lo dejó proseguir, disminuyó la iluminación y se desvistió lentamente, luciendo los detalles de su atuendo, un bóxer negro muy ajustado, unas muñequeras del mismo tono, con aplicaciones en metal, su cuerpo delgado lucía atractivo ante la escasa luz, el vello dorado delineaba sus formas, las piernas largas y fibrosas, la pelvis afilada, el pene proyectado bajo el atuendo, erecto, enorme, Marco se dejó llevar.

Juan empezó besando, recorrió con los labios los pies de Marco, subió a la entrepierna y así de espaldas hurgó entre sus nalgas, reiteradamente, Marco disfrutaba con desmedida, gemía con cada arremetida de esa lengua fasciculante, sus manos atadas le impedían la plenitud, pero al mismo tiempo focalizaban el placer, Juan, hurgó entre las manos, besó sus dedos, los introdujo en la boca, los mordió tiernamente, luego de modo tosco, lo giró y recorrió su pecho, sus manos se entretenían en el pene de Marco, erecto, a más no poder, mientras su lengua dibujaba rutas en el pecho, en las axilas, en el cuello, tras las orejas, cerca a sus labios, Marco gemía groseramente, y eso motivaba mas a Juan, quien no paraba, los besos se matizaban con mordiscos, e iban marcando la ruta, el dolor que percibía Marco era compensado con placer, el juego duró varios minutos, que fueron más que suficientes, para que Marco llegara al clímax, sin ser penetrado y sin penetrar, simplemente eyaculó generosamente sobre si, con las manos atadas, sin poder limpiarse siquiera, una vez que el fluido tibio manchó sus cuerpos, Juan se alejó sutilmente, se desnudó y masturbó hasta salpicar el rostro de Marco, dibujándole una expresión de duda y placer que jamás había experimentado anteriormente.

Marco se observa al espejo, y ve las mil marcas, violáceas, negruzcas, verdosas, que recorren sus brazos, su pecho, el abdomen, su cuello y espalda, sus nalgas delineadas por marcas de dientes, si ríe, espera coincidir con Juan nuevamente, decide utilizar una camiseta de cuello alto, hace calor, pero tiene que disimular, sonríe mentalmente mientras imagina repetir la faena, pero pensando en ser él quien amarre a su amante, quien manche el rostro, quien marque.